jueves, 8 de diciembre de 2016

Ese otro mundo que se llama Guantánamo



Una aclaración de Tania Quintero. Cuando preparé este post y los otros tres dedicados a Guantánamo y Baracoa, el huracán Matthew no había pasado por la región más oriental de Cuba. Después de su paso, decidí dejar como inicialmente lo había preparado, este pequeño homenaje a los guantanameros y los baracoenses. Pero la devastación no se puede pasar por alto ni olvidar. Por ello les recomiendo ver este video y leer A pesar de los huracanes, los orientales se las arreglan para sobrevivir; Cuba después de un huracán y los reportajes que sobre el devastador Matthew se han publicado en Periodismo de Barrio.



Vivir en Guantánamo, para mucha gente, es como decir habitar otro mundo. El otro extremo del país, una tierra casi desconocida que más de uno imagina de calles de tierra y fango. El fin del mundo, un sitio del que todos quieren irse.

No me había dado cuenta de cuánto se tergiversa nuestra realidad hasta el quinto año de la carrera, cuando un colega de Santiago de Cuba –a solo 85 kilómetros- me preguntó mientras se alistaba a venir, si creía que era necesario que se pusiera botas.

En La Habana, decir Guantánamo es hablar del culo de Oriente, aunque a decir verdad holguineros, santiagueros, tuneros…, casi siempre caemos en el saco homogéneo de ese gentilicio absurdo que es “palestino”.

La capital de la provincia más al este de Cuba es la sexta más poblada del país, pero todavía te encuentras a alguien que te dice que tiene un amigo que vive aquí, te deletrea el nombre y cual si la urbe fuera una cuadra o un aula de escuela, te pregunta si sabes de quién te habla.

¿Y allá hay de eso? He tenido que escuchar más de una vez cuando comento que fui a una discoteca, o que estoy en una zona wifi, que tuve un novio rockero, que sé lo que es un IPhone o un Samsung Galaxy, y que no me hace gracia la keratina para el pelo.

Una idea tan simplificadora. pero definitivamente menos combatida que la que tienen muchos extranjeros cuando, en mi perfil de Facebook, descubren que nací en Guantánamo. ¿Y cómo es vivir al lado de la base naval? ¿Cómo es la cárcel? ¿Alguna vez has visto a un talibán, te dan miedo?

Pero vivir en este lado de la isla ciertamente tiene sus cosas, sus ventajas, sus desventajas, y sus diferencias que no siempre son para mal, que conste.

Sabemos que si vinieran Arjona, Marc Anthony, Melendi o cualquiera de esos famosos, lo más cerca que pueden llegar es a Santiago de Cuba.

No somos una provincia de grandes eventos, nuestra arquitectura colonial no tiene la grandilocuencia de la de Camagüey o La Habana, como si en esta porción de país no hubiera necesidad de impresionar demasiado a nadie; y un ingeniero nuclear que decida quedarse tendría que trabajar de cualquier otra cosa.

Pero vivir en Guantánamo también es un abrazo de empatías, de tranquilidad, de aire fresco, de gente que tiene una cadencia, un ritmo más lento que el de la capital, como si llegar a ninguna parte nunca fuera más importante que mantener la compostura y darse el simple gusto de disfrutar la caminata y el paisaje.

Crecer en este sitio de calles rectas y casas de una sola planta también me salvó la inocencia y la utopía, lejos de las brutales desigualdades que le dislocaban demasiado pronto la ideología a mis amigos del occidente.

Nunca me tocó estudiar con la progenie de un ministro o de un presidente -para muchos una muestra del principio de igualdad defendido en Cuba-, pero eso me evitó el choque con los hijos de papá que pasan las vacaciones en el extranjero y viven como si físicamente estuvieran en otro sitio.

Estar en Guantánamo también tiene ventajas prácticas. Lejos de los ambientes especulativos de la capital, todavía es posible llenar un bolso de frutas con el equivalente a un dólar y puedo comerme una pizza y quedarme en el bolsillo para otras tres con lo que gano en un día en mi trabajo estatal.

Ahora que tengo una hija por ver crecer, me tranquiliza un poco lo lejos que estamos de los últimos toques de la moda -que llegan, pero menos feroces-, de los niños que exigen para ir a la escuela maletas con rueditas o con 10 años ya quieren un celular, y que el uso de drogas, por lo menos hasta ahora, permanece oculto a los ojos de la mayoría de las personas: no me lo van a creer, pero a mis 32 en mi vida he visto de cerca un cigarro de marihuana.

Y que, a pesar de todo, como pueblo todavía no hemos perdido la ternura. Los buenos días de los vecinos me lo recuerdan cada día, la buena voluntad, los asientos que todavía se ceden en las guaguas, y las puertas abiertas al forastero que pide agua o tiene una urgencia de clases mayores.

Así que, al final, parece que sí vivimos en otro mundo, uno sin tanta tecnología, sin tanta banalidad, sin tantas posibilidades profesionales, con posibilidades de viajes disminuidas, pero que, para muchos, es nuestra idea de lo que puede ser, al menos, el comienzo de uno mejor.

Texto y foto: Lilibeth Alfonso
El Toque, 6 de julio de 2016.

Video: Papaito interpreta En Guantánamo, compuesto en 1920 por Felipe Neri Cabrera y popularizada por Abelardo Barroso (La Habana 1905-1972), primero con el Sexteto Habanero y después con la Orquesta Sensación. El dominicano Johnny Ventura hizo una versión de En Guantánamo y la tituló 1920. En el disco Años, de Pablo Milanés, lanzado en 1980, aparece una canción titulada En Guantánamo, de la autoría de Luis Peña, no he escuchado la música, pero la letra es distinta a la escribe por Felipe Neri Cabrera en 1920.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Reportaje



“¿Por qué tú y no yo?”, clama, brama, reclama una señora mulata, obesa, entrada en años, que se retuerce, arquea, oscila en brazos de una muchacha que luce rostro compungido, preocupado, quizás porque la señora que se está ofreciendo en sacrificio amenaza con desplomarse y que, si lo hiciera, va a arrastrar con ella a quien le aferre los brazos, ya se ha visto antes, en los bembé, los que montan santo, que caen al piso, en sagrada convulsión.

“La gorda no se tira porque sabe que se va a dar tremendo trastazo”, me susurraba el babalao, organizador de aquella otra fiesta, observador de la humanidad y de aquella otra señora, también obesa, mulata y entrada en años, a la que mantiene en vilo otra muchacha que puede ser su hija o su vecina o su compañera de ritos, la señora, que se contorsiona, ojos cerrados, la boca apretada, brillante de sudor. “No se tira, no te preocupes”, me dice el hombre que viste una inmaculada y blanca camisola con botones de oro, y sonríe.

Pero ya no sabré si se cayó o se lanzó al piso la señora que se desgañita en la histeria de la posesión fidélica. “¡Tenía que ser yo, él no, él no!”, reclama, pero la escena cambia y ahora muestra a otra mujer, una muchacha, joven, también mestiza, bonita, que entre puchero y mocos alcanza a decir algo sobre la educación, la salud, que Fidel no se ha ido, que está en sus corazones -el muerto encarnado es casi obligación nacional-, el cuello se le inflama de venas y bultos, dice algo más, un ¡Viva Fidel!, y la cámara sigue, no hay palabras, declaran dos, tres entrevistados en un alarde de elocuencia, llorosos también, tristes a ultranza, como si se hubiera muerto un niño que no lo merecía, como si fuera una mala e inesperada sorpresa la que tuvo lugar, y no la muerte predecible de un anciano enfermo de alma y cuerpo que tomó prestados diez años de vida y medio siglo de nación, y ya nunca los devolvió.

No hay palabras, dicen, vamos a seguir hasta el final, con nuestros hijos, él nos lo dio todo, no tengo palabras, uno de los grandes acontecimientos en el mundo entero, no hay palabras, él no se ha ido, está en nosotros, vive en nosotros, como la flora intestinal, nos deja la unidad, la valentía, la intransigencia revolucionaria, la voz se quiebra, cómo llega uno a ese estado de histeria colectiva.

“¡Tenía que ser yo!”, decía la señora obesa, “Fidel, Fidel”, grita, vocifera la muchacha joven mestiza bonita, que cubre su cara, ¡ay!, con una mano, mientras con la otra toma fotos, filma algo que no vemos, con un teléfono celular de color rosa. A su lado solloza la que sostenía a la señora que quería ser ella y no él. Todos aúllan, Fidel, algo sobre Fidel.

Frente a ellos, casi imperceptibles entre tanto estrépito, dos niños, vestidos de pioneros, con la calma y mesura que a todos los demás les faltan, miran, atentos, serios, mudos, testigos de algo que quizás ni siquiera entiendan muy bien pues este muerto, aunque no haya palabras, aunque les digan que se quedó, que los posee, que por allí todavía deambula espantando esperanzas, ese muerto, para su suerte, ya no es el de ellos.

Alex Heny
Cubaencuentro, 2 de diciembre de 2016.

Opiniones y artículos a raíz de la muerte de Fidel Castro (III y final)


Cuban BBQ, Varela en su blog
esta claro que el vacio de poder que deja fidel es apenas un asiento en la asamblea popular, y por eso nadie se faja. asi que como poder el castrismo muere, no importa que siga como corriente de ideas, logia o club campestre. el gobierno nazi murio con hitler y el fascismo con mussolini, aunque el duce tuvo luego una nieta puta en el parlamento italiano y hay cabecipelaos por ahi con pastores alemanes. eso indica que la familia puede tratar de quedarse como inquilinos de palacio e incluso la viuda y los huerfanos heredar cuadros, adornos de la salita y la piscina vacia de la casa robada en jaimanitas. pero raul no peleo en el cuartel moncada, fue a la audiencia municipal donde no se tiro un tiro por culpa de una tapia demasiado alta. en la sierra no le crecio la barba. en giron no se trepo en un tanque. no convirtio el reves de una zafra en victoria. no jugo con la maqueta de cuito canavale. no recupero al niño elian ni auguro el regreso del quinteto de gerardo. raul atino -para imitar a su hermano- a prometer un vaso de leche para todo el mundo… y no lo cumplio. esta jodido ahora que se murio fidel. porque las relaciones con los americanos fue cosa de maricones, el mismo fidel se las chipotejeo. raul incluso no es graduado de nada en un pais donde todo el mundo es graduado. como decir que sin su hermano raul puede seguir algo? es que si hubiera venido a miami no ponia ni una farmacia como juanita. es posible que raul muera de tristeza mañana por la mañana… si no es que se equivocaron ya -en cuba hay mal manejo funeral- y cremaron a raul en lugar de fidel.©varela



Ellos cantaron la jugada, Raúl Rivero.
Fidel ensayó sus funerales en vida con la muerte de Juan Almeida, Juan Juan Almeida García.
Fidel vuelve a la Sierra Maestra, Kim Amor.
Después de pasar la urna de Castro, qué se nos avecina, María Matienzo.
La omnipresencia de Fidel Castro en Cuba, Carlos Malamud.
Los cubanos, bajo el síndrome de Estocolmo por la muerte de Fidel Castro, Daniel Lozano.
Camarero cubano lloró la muerte de Fidel Castro desde Madrid, Hispanost.
"La muerte de Castro no cambia nada para nosotros", dicen cubanos varados en Panamá, Adriana Zamora.
El duelo nacional: pérdidas para unos, ganancias para otros, Yusimí Rodríguez.
Qué dicen los panegíricos de Castro, Maykel González.
Cuba: salvar todo lo que pueda ser salvado, Fernando Ravsberg.
Fidel Castro ni es un dictador ni es un tirano, Emilio Ichikawa.
¿Creó The New York Times el mito de Fidel Castro?, DPA.
Mitología castrista, Lluís Bassets.
Un inventario de mitos, Jesús Hernández.
La muerte del mito a los ojos de 'millenials' cubanos, Pablo de Llano.
Fidel Castro y Suiza, Swissinfo.
Novela gráfica sobre Fidel Castro, Deutsche Welle.
"Han hecho un opositor instantáneo", María Matienzo.
¿Cómo serán los derechos humanos después de Fidel?, Anita Snow.
El miedo a la libertad, María de Lourdes Mariño.
El día que Fidel Castro no pudo con los estudiantes, Cubanet.
El inusual juramento que los cubanos hacen ante la muerte de Castro, AFP.
Martín Castro, el hermano pobre que vive en Birán, Cubaencuentro.
Las mujeres de Fidel Castro, EFE.
La foto funeraria que explica el (incierto) relevo en las filas del castrismo, Ignacio Islas.
El espectáculo debe continuar, Ernesto Santana.

La muerte de Fidel Castro en Miami


Sobre la 1 de la madrugada la noticia corre de boca en boca en Miami, luego de que los medios radiales y televisivos la propagan. No pocas personas hacen saber en entrevistas televisadas, en uno y otro rincón de Miami, que están de pie a esas horas porque las llamó por teléfono un amigo o el hijo o el hermano o el cuñado o el vecino de enfrente.

Los reporteros de la televisión local e internacional continúan su labor no solo pidiendo pareceres a unos y otros de los ciudadanos que han acudido a lugares emblemáticos de la ciudad, como el Versailles o La Carreta, sino además divulgando imágenes que dan fe del júbilo de pasajeros de automóviles que pasan tocando el claxon, muchos de ellos llevando la bandera cubana y gritando como si estuvieran en un festejo.

El nombre del occiso aparece en carteles en manos de los van los carros y entre los que en las calles saludan con fervor a las caravanas de autos. El nombre del occiso aparece junto a palabras realmente impublicables que patentizan un odio viejo. Un rencor casi feroz.

Sobre las 2 de la mañana, Juana Castro, hermana del difunto, es entrevistada vía telefónica para un canal local de televisión y expresa que está en desacuerdo con todas esas personas que han salido a “celebrar”, pues antes debieron haber luchado para terminar con el régimen que estableciera el ahora finado. Y agrega que ella continuará en el exilio y de ningún modo visitará la Isla.

Al amanecer, crece el número de personas en las calles. Tal parece que se han puesto de acuerdo: salen de uno y otro sitio y convergen como si cumpliesen un mandato y al mediodía ya son multitud.

Igual que ocurrió en la madrugada, no solo los cubanos festejan, también venezolanos, mexicanos, peruanos, nicaragüenses... Sus nacionalidades se descubren por sus vestimentas, las banderas exhibidas o cuando son entrevistados por los medios.

Y, como durante la madrugada, los festejantes son hombres, mujeres, ancianos, jóvenes, niños que acompañan a sus padres. Y siempre hay quienes hacen su agosto en eventos de cualquier índole, en este caso los vendedores de banderas cubanas: unas a 10 dólares, otras a 20 dólares. Y no paran de vender, no dan abasto. ¿Desde cuándo las tendrían confeccionadas o compradas para esta oportunidad?

Comienza la noche del sábado y los medios televisivos muestran más y más personas en las calles, más y más anécdotas de los entrevistados: cada uno hace su cuento, remueve su dolor antiguo por una u otra causa.

Catarsis. El ruido es ensordecedor. Gritos. Las bocinas de los automóviles. Sirenas. Cohetes de artificio. Un maremágnum. Y suben los insultos, tantos procaces, contra el fallecido.

Y las preguntas son: ¿Se vale festejar una muerte? ¿Es de humanos alegrarse de la muerte de alguien? ¿Puede y debe convertirse en una celebración la muerte de un hombre?

Félix Luis Viera 
Cubaencuentro, 27 de noviembre de 2016.


Exiliados cubanos desbordaron la Calle 8 de Miami.
Celebran en el restaurant Versailles la muerte de Fidel Castro.
Cubanos de Miami celebran que ya Castro está en el infierno.
"Los cubanos de Miami no saben lo que están diciendo".
Cuando los cubanos celebran la muerte de Castro, celebran haberlo sobrevivido, Enrique del Risco.
Sobrevivir a Fidel, Jorge Ramos.
Por él fui refugiado, Mario García.
"Fidel Castro me prohibió ver a mis hijos por más de 25 años", María Elena Alpízar.
¿Se esperan cambios en Cuba?, Abelardo Moreno y Deborah Ramírez.
Es hora de puentes, no de cizañas, José Manuel Pallí.
Ajuste de cuentas, Daniel Morcate.
"Quiero que haya un cambio en Cuba", Willy Chirino.
Juan Manuel Cao, el periodista que hizo enfurecer a Fidel Castro.
El negocio de Fidel, Silvia Ayuso.
Una niña que creció entre la pérdida y la furia, lejos de La Habana, Lizzette Álvarez.
Por qué los chicanos aman a Fidel Castro, pero odian la política del exilio cubano, Gabriel San Román.

Los cowboys negros que Hollywood ocultó



Nada más llegar, Samuel 'Pratt' Perry oyó carcajadas. "Ése es de Florida. ¡Qué caballo tan feo tiene!", le ninguneó un grupo de espectadores desde la valla. Él siguió a lo suyo. No los miró. No dijo nada. Sólo pensó: a ver si se ríen tanto cuando me vean concursar. En el corral hizo 9,1 segundos y se fue aclamado por todos. A sus 86 años, y después de recuperarse de dos infartos, de la rotura de varias costillas, del implante de una prótesis de cadera y de otros mil achaques, Perry es una leyenda del rodeo.

Tiene rancho propio y comercializa una pomada que es milagrosa para las pezuñas. Pero Perry es ante todo un cowboy negro, y eso según la mitología de Estados Unidos lo convierte en una rareza. En una contradicción andante, por muchos becerros que haya lazado, por muchos novillos que haya domado y por muchos toros que haya montado. Los animales no distinguen el color de la piel; algunos de los que organizan y asisten al espectáculo más genuinamente yanqui en sitios como Texas, Oklahoma, Kansas y Colorado, desde luego que sí.

Desde su nacimiento, el western se escribe con W de WASP (acrónimo en inglés de blanco, anglosajón y protestante). Gracias a las películas de John Wayne (y los anuncios de Marlboro), el cowboy se instaló en el imaginario popular como un pistolero de rostro pálido y un tanto bonachón (excepto con los indios). Y sin embargo, en el siglo XIX, cuando las explotaciones ganaderas rebasaban la línea del horizonte, más de un tercio de los vaqueros eran afromericanos.

Los fotógrafos Andrea Robbins y Max Becher se empeñaron en 2008 en saber más acerca de los descendientes de aquellos jinetes, completamente desconocidos fuera de la tierra de los libres y el hogar de los valientes. A través de entrevistas y trabajos de investigación por todo el país, la pareja llevó a cabo un trabajo que sigue la tradición artística del género documental, aunque con un enfoque crítico. Se titula Black Cowboys -para qué más- y fue exhibido en el Museo ICO (Madrid) como parte de la exposición Desplazamientos, incluida en el programa de PhotoEspaña.

Por allí asoma el gran Pratt Perry, con una mano metida en el bolsillo de los jeans, la otra apoyada en la verja del establo, gafas de sol y botas de cuero. Viste y posa como un terrateniente que apenas se permite lujos. "En el campo aprendes mucho sobre el sentido común; en la ciudad sólo aprendes lo que sabe la gente de la ciudad", le explicó a Robbins con la paz interior de quien nunca ha probado el whisky y saluda a cualquier dama con una reverencia , como le enseñó su padre.

Otro de los que se dejó retratar por Robbins y Becher fue Willie Thomas, también leyenda negra al borde los 90. Thomas llegó a ser uno de los mejores jinetes de toros pese a estar ciego de un ojo. "La primera vez que participé en la monta fue aquí, en Houston", hace memoria. "Cuando se enteraron de que era negro, dijeron que no podía. Luego conseguí subirme y los blancos quisieron apostar dinero a que el toro me iba a tirar de inmediato, pero entonces lo monté y gané la competición".

Hubo otras muchas, y en bastantes le negaron el premio o le pagaron menos de lo que le correspondía. Eran tiempos en los que superestrellas como él salían al final del rodeo, casi de forma clandestina, sólo después de los payasos y cuando los promotores se habían asegurado de que la mayoría del público ya iba en la furgoneta camino de casa. Más de una noche le tocó a Thomas dormir en un banco del mismo recinto donde había sido maltratado: en los hoteles donde reservaba habitación tampoco era bienvenido. Barack Obama entró en la Casa Blanca en 2009. Rosa Parks se negó a ceder su asiento de autobús en 1955. Willie Thomas empezó a montar toros en 1949. En Luisiana llegó a calarse el sombrero hasta las orejas para poder competir como cualquier hijo de granjero. Por supuesto, le pillaron, aunque en ese desafío encontró su profesión.

Se cree que el nombre de los centauros estadounidenses tiene su origen en las plantaciones de esclavos, donde los trabajos -y los latigazos- se dividían entre houseboy (sirviente), fieldboy (bracero) y cowboy (vaquero). La abolición del régimen hizo que muchos hombres libres decidieran adoptar la cría y el pastoreo de animales como medio de subsistencia. Eran labores que los conectaban con sus antepasados en África y, sin duda, permitían mayor libertad de movimiento que la especialización agrícola.

Black Cowboys no es una excavación arqueológica, sino la aproximación a una cultura muy viva que en la actualidad se multiplica en cientos de caravanas, eventos benéficos, ligas y concursos en los que la línea que separa al profesional del aficionado y las tradiciones del Norte y del Sur es ya borrosa. Incluso en la Penitenciaria Estatal de Louisiana, más conocida por Angola, la mayor cárcel de alta seguridad de Estados Unidos, y de la cual se dice que nadie sale vivo, se ha hecho sitio el rodeo. Veinte dólares cuesta ver cómo los reclusos, con la preceptiva camisola de rayas negras y sintiéndose libres por un momento sobre la arena, intentan someter a las reses.

Asimismo, en Black Cowboys hay concentraciones de gente a caballo que recuerdan a nuestras romerías, familias sonrientes delante de remolques sin polvo, buscavidas con la cara marcada, amazonas de las que se sacan el sueldo en las carreras de relevos... La sucesión de héroes como Bill Pickett (el inventor de la doma de novillos o bull dogging) y Myrtis Dightman (el primer negro en llegar a las finales nacionales) está asegurada, o eso parece al observar a jóvenes que viven en su tiempo, no el de sus bisabuelos, y mantienen la tradición exhibiendo rastas, gorras con visera, camisetas de tirantes u otras influencias estéticas del hip hop.

Perry ve con buenos ojos a estas nuevas generaciones. "No se piense que todos los negros que llevan sombreros grandes son cowboys. Muchos van de eso, pero no han pagado el precio que hay que pagar para ello. Yo, sí. Y muchos de mis amigos también. Yo no les digo nada. Simplemente, los observo", matiza en el mencionado catálogo. Incluso el cine da la impresión de haberse percatado de lo injusto del cliché que ha perpetuado durante décadas: Denzel Washington encabeza el reparto del remake de Los siete magníficos y Samuel L. Jackson y Jamie Foxx interpretaron a los dos cazarrecompensas de Los odiosos ocho y Django desencadenado, ambas de Quentin Tarantino. Por no remontarnos a Omar Little, el justiciero de la serie The Wire.

Perry recuerda que en Nueva York un toro llamado Gato Salvaje le rompió un tobillo de una patada cuando quiso montarlo. Un año después, en la misma ciudad, el sorteo volvió a emparejarle con la bestia. El resultado fue distinto. Se sentó en su lomo y consiguió 89 puntos en una modalidad de rodeo en la que hay que resistir 8 segundos sin caerse y la puntuación va de 1 a 100. Dice que para ser un buen jinete de toros "hay que poner la pierna izquierda en lado izquierdo, la derecha en el derecho y la mente en el centro". El color es lo de menos.

José María Robles
El Mundo, 29 de agosto de 2016.

Foto: Samuel 'Pratt' Perry. Tomada del reportaje original, donde se pueden ver más fotos de cowboys negros en Estados Unidos.

jueves, 1 de diciembre de 2016

El primer negro que pisó el Polo Norte



“Creo que soy el primer hombre que se sienta en la cima del mundo”, celebró Matthew Henson el 6 de abril de 1909. Estaba en el Ártico, cubierto de hielo, y se lo comunicaba a Robert Peary, el jefe de la expedición que intentaba conquistar por primera vez el polo norte.

Había llegado 45 minutos antes que Peary, un capitán de fragata conocido por su despotismo y su falta de escrúpulos. Henson, un huérfano de familia pobre que había aprendido a leer con 12 años, se había adelantado a un militar de alta graduación. Y además era negro.

“Peary echó chispas”, recordó años después Henson. Sin embargo, el blanco pasó a la historia como conquistador del Polo Norte y fue enterrado con honores bajo un impresionante monumento en el Cementerio Nacional de Arlington, en 1920. El negro, como los cuatro esquimales que acompañaban a ambos, fue rápidamente olvidado. Encontró un empleo en la Oficina de Aduanas, tras trabajar en un garaje, y acabó enterrado de mala manera en 1955 en un cementerio del Bronx de Nueva York.

El 6 de agosto se cumplieron 150 años del nacimiento de Matthew Henson, para muchos el primer ser humano que puso un pie en el Polo Norte. Nació en Maryland en 1866, un año después de la abolición de la esclavitud de los negros en Estados Unidos. A los 12 años, huérfano y sin haber pisado jamás una escuela, caminó hasta un buque mercante del puerto de Baltimore y, según su biografía oficial Compañero oscuro, le espetó al capitán: “Me llamo Matthew Alexander Henson y quiero ir al mar”.

En aquel barco, el niño aprendió a leer y a escribir. Prosperó. Se las apañó para conseguir un modesto trabajo en una tienda de Washington. Y allí, en 1889, conoció a Robert Peary, que ya había dirigido expediciones para explorar Groenlandia sobre trineos tirados por perros. Nació una amistad. Un año más tarde, Henson, con 24 años, se unió a su primera misión, por el norte de la isla danesa. En la siguiente década, juntos recorrieron en diferentes expediciones unos 15 mil kilómetros sobre el hielo de Groenlandia y Canadá, según el recuento de National Geographic. Era el calentamiento para su conquista del polo norte, que algunos investigadores ponen hoy en duda.

Los indígenas inuit que los acompañaban aplaudían las habilidades de Henson para cazar, dirigir a los perros y chapurrear su idioma. “Era más esquimal que algunos de ellos”, bromeó Peary. En su autobiografía, Un explorador negro en el Polo Norte, Henson alabó el sentido del humor de los esquimales y su capacidad de trabajo. “Es cierto que los esquimales son de poco valor para el mundo comercial, debido probablemente a su aislamiento geográfico, pero estas mismas personas iletradas y sin civilizar han prestado una valiosa ayuda en el descubrimiento del polo norte”, escribió. Y añadió: “La limpieza de los esquimales deja espacio para muchas mejoras”.

La supuesta suciedad de los inuit no debía de ser tan exagerada. En 1986, el investigador estadounidense Allen Counter viajó a Groenlandia en una misión científica y se topó con dos esquimales octogenarios y mestizos. Uno era mezcla con blanco y otro con negro. Aquellos dos ancianos eran los dos hijos que Peary y Henson tuvieron furtivamente con dos mujeres esquimales. Counter, profesor de la Universidad de Harvard, anunció al mundo la existencia de Anaukaq Henson y Kali Peary. Y se los llevó en mayo de 1987 a cumplir su sueño: conocer el lugar de nacimiento de sus padres y visitar sus tumbas.

Counter, también explorador negro, tiene una biografía épica. En 1993, descubrió la única comunidad de descendientes de esclavos africanos que pervive en Los Andes ecuatorianos. Como profesor de Neurología de Harvard, ha recorrido los pueblos indígenas de América Latina para investigar los efectos de las intoxicaciones por plomo y mercurio en los niños que trabajan en las minas de oro o reciclan baterías de coche.

En 1988, Counter utilizó su carisma para conseguir que el presidente Ronald Reagan, accediera a trasladar los restos de Henson al Cementerio Nacional de Arlington, junto a los de Peary y otros héroes de la historia de Estados Unidos, como los siete astronautas fallecidos en el accidente del transbordador Challenger un año antes. “En aquel día histórico (6 de abril 1909), fue Henson, un afroamericano, el primero que llegó al polo y plantó la bandera estadounidense”.

Sin embargo, existen dudas de que Henson, Peary y los cuatro esquimales -llamados Ootah, Egingwah, Seegloo y Ookeah- realmente llegaran al polo norte. La organización Guinness World Records recuerda que la Royal Geographical Society respaldó durante el siglo XX la victoria de la expedición de Peary frente a la del también explorador estadounidense Frederick Cook, que aseguró con tufo de fraude haber llegado un año antes. Sin embargo, la Royal Geographical Society ya no apoya ni a Peary ni a Cook.

La National Geographic Society patrocinó la expedición de Peary, pero en 1989 concluyó, tras analizar documentos y las sombras de las fotografías, que se habían quedado a unos ocho kilómetros del Polo Norte. La velocidad del equipo en su regreso, endiablada comparada con la ida, también despierta sospechas, aunque en 2005 los aventureros Tom Avery y Matty McNair repitieron el viaje de Peary y Henson en el mismo tiempo, sugiriendo que era posible, pese a las diferencias entre las expediciones.

Probablemente, nunca se sabrá si Henson, un negro que rozó la era de la esclavitud, fue realmente el primer ser humano que pisó el Polo Porte. Pero, en cualquier caso, su vida merece reconocimiento. En el año 2000, Henson fue galardonado, a título póstumo, con la medalla Hubbard, el mayor premio de la National Geographic Society, reservado a los héroes de la exploración. Las manos blancas de Robert Peary habían recogido la misma medalla en 1906. Casi un siglo antes.

Manuel Ansede
El País, 25 de julio de 2016.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Si mi tía Candita estuviera viva...


Se llamaba Cándida Rosa, pero le decíamos Candita. Falleció a los 90 años, en octubre de 2003. A Julio, nieto e hijo de sepultureros y quien conocía el Cementerio de Colón como si fuera su casa, le encargué una jardinera para ponérsela a mi tía en su bóveda antes de mi viaje definitivo a Suiza, el 25 de noviembre de 2003.

A mi tía siempre le gustó comprar billetes de lotería y apuntar a la bolita. Tenía suerte y solía acertar con los números.

Es difícil que hubiera llegado hasta los 103 años, pero se me ocurre imaginar que si Candita viviera, desde que el 25 de noviembre se anunció la muerte de Fidel Castro y hasta el 4 de diciembre, cuando terminan las pompas fúnebres, todos los días jugaría estos números: 1, 8, 14, 45, 54, 57, 61, 64, 74, 77, 78, 83 y 90 (al final, los significados).

La charada cubana consta de 100 números. Los primeros 36 están tomados de la charada china y los restantes son producto de la imaginacion popular:

1- Caballo
2- Mariposa, dinero
3- Marinero, niño chiquito
4- Gato, diente
5- Monja, marinero
6- Jicotea
7- Caracol
8- Muerto
9- Elefante, lengua
10- Pescado grande
11- Gallo fino
12- Puta
13- Pavo real
14- Cementerio, gato-tigre
15- Perro, niña bonita
16- Toro
17- San Lázaro, luna
18- Pescado chico
19- Lombriz, bandera
20- Gato fino, tibor
21- Majá, dinero
22- Sapo
23- Vapor
24- Paloma
25- Piedra fina, casa nueva
26- Anguila, médico
27- Avispa
28- Chivo
29- Ratón
30- Camarón
31- Venado
32- Cochino
33- Tiñosa
34- Mono
35- Araña
36- Cachimba
37- Gallina prieta, bruja, hormiga
38- Dinero, macao
39- Conejo, culebra
40- Cura, sangre
41- Lagartija
42- Pato, país lejano
43- Alacrán
44- Año del cuero
45- Tiburón, presidente
46- Guagua, humo
47- Pájaro
48- Cucaracha, abanico
49- Borracho
50- Policía
51- Soldado
52- Bicicleta
53- Luz eléctrica
54- Flores
55- Cangrejo, murciélago
56- Merengue, reina
57- Cama, telegrama
58- Retrato, cuchillo, adulterio
59- Loco
60- Payaso, huevo
61- Caballo grande
62- Matrimonio
63- Asesino
64- Muerto grande
65- Comida
66- Pegar los tarros, pareja de yeguas
67- Puñalada
68- Cementerio
69- Pozo
70- Coco
71- Río
72- Buey, jicotea, collar
73- Muleta
74- Papalote, militar
75- Corbata, guitarra
76- Bailarina
77- Bandera, muletas de San Lázaro
78- Sarcófago
79- Tren de carga, lagarto
80- Médico viejo, desesperado
81- Teatro
82- Madre
83- Tragedia
84- Sangre, banquero
85- Espejo, reloj
86- Tijeras, manguera
87- Plátano
88- Espejuelos, gusano
89- Mucha agua, casa vieja
90- Viejo
91- Alpargata, comunista
92- Puerco grande, avión, globo
93- Sortija
94- Machete, Habana
95- Guerra
96- Zapato, puta vieja
97- Mosquito, grillo
98- Piano
99- Serrucho, gallo, carbonero
100-Inodoro, automóvil

Tania Quintero

Otras charadas localizadas en internet: La lotería cubana; Bolita cubana y La charada china.

Opiniones y artículos a raíz de la muerte de Fidel Castro (II)



Antonio Rodiles, coordinador del proyecto Estado de Sats y de la campaña Todos Marchamos

-¿A cuál de las muertes de Fidel? ¿A la de hoy? Creo que será recordado como el peor tirano que ha tenido Cuba porque nadie en la historia de este país ocasionó tanto daño al pueblo, a la libertad de los cubanos. Ha sido una muerte demorada y creo que lo que demoró este desenlace es su inmenso terror a la muerte. Será recordado, sin dudas, por su represión, por sus actos de violencia contra cualquier actitud contraria a su persona. Ahora esperamos un aumento de la represión y de la violencia contra los líderes de la sociedad civil porque se han comenzado a dar cuenta que su gran problema es el tiempo, el gran problema que enfrenta ahora el castrismo es el tiempo.

José Daniel Ferrer, al frente de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU)

-Si acudimos a la verdad, no será un recuerdo muy glorioso porque fue un imitador al estilo de Stalin, de dictadores como Mussolini o Hitler, tan tristemente célebres. La mayoría de sus frases y gestos, hoy célebres, son copias de frases y gestos que provienen de discursos y textos de dictadores. Pero, además, será recordado como un fracaso. Fracasaron todas sus ansias de conquista en África, en América Latina. Todas esas que él llamó epopeyas concluyeron en fracaso. Hay que sumar a todo ese desastre el que transformara a Cuba de una nación próspera en uno de los países más pobres del hemisferio occidental, al querer implantar un régimen al estilo soviético. Si tuvo algún mérito personal fue haber implantado ese régimen con el cual ocasionó tanto dolor al pueblo cubano y logró una de las naciones donde la mayoría emigra en busca de libertades y de oportunidades para vivir dignamente. Será recordado por sus fusilamientos, por los miles de cubanos llevados a la cárcel por sus ideas políticas, por la Primavera Negra de 2003, por el hundimiento del remolcador 13 de Marzo, por la violencia contra las Damas de Blanco. Esperamos un aumento de la represión durante estos días por temor a las manifestaciones de descontento popular”.

Eliecer Ávila, ingeniero y coordinador de Somos +

-Intentarán hacérnoslo recordar desde esa postura burocrática que sabemos, que es la proviene de los jerarcas del poder, los jerarcas del partido comunista y del ejército, que, por supuesto, siempre lo recordarán como el hombre que los ayudó a conseguir el modo de vida que ostentan. También intentarán imponer esa ilusión del guerrero que enfrentó al imperialismo y esa imagen que se desgaja de su propio discurso. Pero por otro lado, estará el recuerdo de millones de cubanos que han vivido años de carencias profundas, de falta de libertades, años de división familiar y de niveles altísimos de paranoia en la mentalidad de quienes han sufrido la represión. Ojalá que esta despedida sea el final de una época terrible y el comienzo de una reconciliación”.

Berta Soler, líder de las Damas de Blanco

-La única buena noticia es que tenemos un dictador menos, pero aún nos queda otro porque Raúl es un dictador igual que Fidel. Políticamente en Cuba no cambia nada salvo el “progresivo empeoramiento” de la situación de los derechos humanos en la isla, donde la represión va en aumento. En Cuba nadie quiere a la dinastía de los Castro, porque son unos mafiosos. Si queremos una transición democrática, tiene que ser sin esa familia en el poder.

Leer también, veinte artículos de autores cubanos:

"De tranca lo que nos espera", Iván García
Vida y muerte de un narcisista, Carlos Alberto Montaner
Sepulcro difícil de cerrar, Juan M. Ortega
Raúl sin "Papá Terror", Juan Juan Almeida
El castrismo sigue vivo, Pedro Campos
Sin azúcar y sin país, Roberto Álvarez Quiñones
Chistes cubanos para velorios célebres, Alejandro Armengol
Cuba entre chistes y luto cerrado, Ignacio Islas
Junto a José Martí, Félix Luis Viera
La tumba de Fidel Castro: apropiarse de José Martí hasta después de muerto, Mario J. Pentón
Weekend sin Fidel Castro, Ernesto Pérez Chang
Ley seca tras la muerte de Fidel Castro, Iván García
La muerte de Fidel enfrenta a abuelos, padres e hijos, Rosa Tania Valdés
Para Cuba, la felicidad es el camino, Jorge Dalton
Fidel en dos visiones, Luis Carlos Battista
Responso laico para Fidel Castro, Jesús Adonis Martínez
Fidel en su laberinto, Harold Cárdenas
Inalcanzable hasta en cenizas, Leydis Luis Hernández
La 'bolita' bate récord tras la muerte de Fidel Castro, Iván García

martes, 29 de noviembre de 2016

La muerte de Fidel Castro en la prensa oficial cubana



En otro post, las celebraciones en Miami por el deceso del dictador y en otro, la repercusión en países de distintos continentes. Mientras, algunos artículos, informaciones y fotos publicados en medios nacionales y provinciales de Cuba.



Objetivo: Fidel, Fabián Escalante.



Gracias, Fidel, Guille Vilar


"Ya no está nuestro padre", expresa el pelotero Frederich Cepeda.


La Carretera Central fue construida entre 1929 y 1931 durante el gobierno de Gerardo Machado, tiene 1,139 kilómetros de longitud y el kilómetro cero se encuentra en el Capitolio Nacional.

Más de 300 mil santiagueros despedirán a Fidel Castro el 3 de diciembre.



La delegación rusa estará presidida por el presidente de la Duma, Viacheslav Volodin. Putin se está reservando para Trump.

Fotos de varios homenajes provinciales:












Tania Quintero

Foto: Una mujer y un hombre policías le rinden tributo a Fidel Castro en Quivicán, municipio perteneciente a la provincia de Mayabeque. Tomada del Diario de Mayabeque.


lunes, 28 de noviembre de 2016

Hoy mi Habana


El primer post de noviembre, el lunes 3, se lo dedicamos a la versión de Happy, de Pharrell Williams, que los cubanos Elea, Serge y Emilie Muñoz Ruiz hicieron en La Habana y el 10 de septiembre de 2014 subieron a You Tube.

Y el mes hemos querido terminarlo con Hoy mi Habana, compuesta en 1984 por José Antonio Quesada y popularizada por Xiomara Laugart, una de las mejores voces femeninas de habla hispana.

A la capital cubana le han dedicado unas cuantas canciones. A varias de ellas, en diciembre le dedicaré seis posts en mi blog.

Tania Quintero

Un cubano regresa a Angola



La primera vez que estuve en Angola fue hace casi tres décadas, como cadete de las FAR. Ahora volví por mi padre, que reside en Luanda, la capital. Quería ayudarlo en los trámites de su retiro y su regreso a Cuba, después de 16 años trabajando en ese país.


Siempre me preguntaba cómo estaría la ciudad después de tantos años. En aquella época, finales de los 80, todavía continuaba la guerra, Luanda era una ciudad destruida por el conflicto.



Es impresionante ver el cambio y desarrollo de su infraestructura y tecnología, también el tráfico que desborda sus calles, contrastando con la baja sanidad y pobreza en algunos sectores de la población.


Angola y su gente ocupa un lugar en el corazón de muchos cubanos.



Cinco de las zungueiras o vendedoras ambulantes que a diario recorren las calles de Luanda.






Texto y fotos: Juan Suárez
Havana Times, 22 de mayo de 2016.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Opiniones y artículos a raíz de la muerte de Fidel Castro (I)


En el artículo Luz y sombras: Fidel Castro, Patricia Islas solo incluyó una parte de las respuestas que le di a dos preguntas que me hizo. A continuación, sus preguntas y mis respuestas:

Lo que significó y hoy para mí significa Fidel Castro

-No fui devota de Fidel Castro ni de sus ideas (nunca fui militante del partido comunista). Tal vez esa falta de fanatismo se debió a que tuve oportunidad de conocerle de cerca y de haber conversado con él en 1960, 1961, 1984 y 1986, cuando me citó a su despacho en el Palacio de la Revolución.

-Siempre lo vi como un hombre carismático, con don de palabra, capaz de improvisar durante horas ante un micrófono o un interlocutor. Pero no como un ser superior a los demás.

-Al principio creí que iba a transformar a Cuba en un país democrático y desarrollado, pero mi desencanto comenzó en 1970, cuando se le metió en la cabeza hacer una zafra de diez millones de toneladas de azúcar. Después, con los éxodos masivos de cubanos en 1980 y 1994. Hasta que finalmente se le cayó la careta de revolucionario y salvador de la patria y la humanidad y le salió su verdadero rostro, el de un autócrata.

Lo que va a pasar con su desaparición

-Cuando Fidel Castro muera, lo que va a pasar es que van a convertirlo en mercancía, en dinero, como ya convirtieron al Che Guevara. De hecho ya lo están haciendo, alquilando las que fueron sus limusinas a turistas ingenuos y desprevenidos, como son muchos europeos, suizos incluidos.

-En Cuba todo está amarrado para que la dinastía de los Castro siga gobernando. Sus sucesores, los hijos, nietos y sobrinos de él y de su hermano Raúl, harán lo indecible por mantener viva su imagen, no creo que embalsamándolo como a Lenin, si no con camisetas, pins, fotos, exposiciones, libros, filmes, excursiones, comics, videogames.. Y abrirán algún restaurante especializado en las comidas que a Fidel le gustaban. Los países totalitarios son muy propicios al culto a la personalidad.

Marco Antonio Pérez López, administrado del blog, en Facebook escribió:

Honestamente, estoy triste por la muerte de Fidel Castro. Estoy triste y enojado porque el muy hijo de puta se salió con la suya y se fue de este mundo sin recibir el rotundo castigo que se merecía:

-por los miles de muertos que provocó en sus guerras e intervenciones militares absurdas en todo el mundo, tanto abiertas como encubiertas;

-por los miles de muertos desconocidos que reposan en el fondo del océano tras tratar de escapar de su maniático régimen de represión y locura;

-por haber sembrado el odio y la división entre los cubanos y haber separado familias con conflictos y muertes innecesarias durante más de 50 años;

-por haber ofrendado la vida y la misma existencia de todo ser vivo en su propio país al solicitar a los soviéticos que iniciaran la agresión atómica contra Estados Unidos;

-por haber doblegado y transformado el carácter del pueblo cubano, de un pueblo abierto, optimista y valiente, a una medrosa comunidad escapista donde la delación del prójimo, la mediocridad, el terror al poder y el oportunismo son las claves para el triunfo;

-por haber ayudado a instigar en la mente de millones de personas en todo el mundo la idea de que un sistema por naturaleza totalitario, improductivo, represivo y reaccionario como el socialismo, basado en el control absoluto de la libertad de las personas y la sociedad toda por una camarilla cupular y mafiosa, es la etapa "superior" del desarrollo social;

-por haber entrenado clandestinamente en Cuba y apoyado con armas, logística y dinero a las guerrillas izquierdistas de todos los continentes que tantas muertes causaron y aún causan en el mundo desde la segunda mitad del siglo XX;

-por haber ordenado el asesinato, desaparición o neutralización de todo aquel de sus colaboradores que osara exhibir el más mínimo síntoma de pensamiento independiente o disentir de sus úcases;

-por haber llevado a la economía cubana, de una de las tres primeras de América Latina, a una de las últimas;

-por haber dilapidado, distorsionado y destrozado la riqueza natural, histórica y arquitectónica del país en sus muchas maniáticas campañas masivas;

-por haber implantado una tiranía totalitaria dinástica unifamiliar de la que será muy difícil que Cuba pueda librarse en muchos años (ojalá esté equivocado).

Adiós Fidel. Ojalá nunca hubieras nacido y ojalá que dondequiera que estés, estés pagando lo que 90 años más no te hubieran bastado para pagar en vida.

Un amigo cubano temporalmente viviendo en España:

Quienes vivimos en la Cuba castrista sabemos que el difunto no pudo haber hecho nada de lo que hizo sin el concurso y la participación del populacho (o pueblo, según prefieran). Hay muchos que si no vivieran en Miami hoy, estarían haciendo cola en la Plaza de la Revolución, -la mayoría con la excusa de "mantener una buena imagen y no meterse en problemas"- para firmar el libro de condolencias.

Muchos cubanos, tan críticos del "castro-comunismo", no dudan en apoyar ideas facistas, a gente tan o más peligrosa que el difunto. Eso se llama hipocresía.

Tenemos un problema serio, se puede decir que histórico. Nuestra deleznable adicción por los "americanos". Los presidentes americanos, los americanos en general, "ese gran país", que de alguna manera resolverán "el problema de Cuba". Un wishful thinking miserable. Una masturbación mental sin eyaculación. Esa esperanza es más que ingenua; encierra en sí misma un nivel de cobardía y una estupidez vergonzosa.

Los fidelitos, Varela en su blog

La celebración se volvió un mítin de repudio contra nosotros mismos. Se suponía que Miami era mejor que Cuba, pero el odio sigue, y el miedo (el miedo a lo que fuiste).

Queda claro que a medida que baja el nivel intelectual, aumenta el aspaviento por la muerte de Fidel. Pero la fiesta va como circo vulgar, más allá del folklor y la escena popular.

A mí, Fidel me quitó la cuna de seda, bungalow en la playa, cuatro negocios de mi abuelo y mi padre que ahora fueran míos, tres barcos y cinco automóviles. Encima, no me dio carrera universitaria, ni pasaje aéreo para viajar al extranjero y quedarme, que por eso me largué en un barco camaronero con 200 fugitivos más, la mitad sacados de la cárcel.

Entonces veo que ahora saltan, bailan y gritan por las calles aquéllos que se hicieron gracias a Fidel, sacados de la orilla, de la ignominia social, por Fidel; que se graduaron gracias a Fidel, que viajaron gracias a Fidel, y que se quedaron en el extranjero gracias a Fidel también.

Qué desagradecidos son. Se murió Fidel, pero quedan los fidelitos. Estamos jodidos para siempre.

Leer también veinte artículos de autores cubanos

¿Festejar la muerte?, Félix Luis Viera
Ascendido a los cielos, Raúl Rivero
¿Podremos zafarnos de su sombra?, Luis Cino
Cuba sobrevive a Fidel Castro, Yoani Sánchez
"Oye, se murió quien tu sabes", Iván García
El Fidel que muere, Rafael Rojas
La imagen lo absorberá, Iván de la Nuez
"Se murió el Fifo, pero nosotros no", Lourdes Gómez
El Rey ha muerto, Luis Rondón
El hombre nuclear, Alberto Méndez Castelló
Inventario de dolientes, María Matienzo
La primera madrugada sin Fidel, El Toque
Parálisis, calles vacías y loas a Fidel, Ignacio Islas
Su fantasma, Tania Díaz Castro
Y ahora... nada, Luis Manuel García
El día que le acaricié la barba a Fidel y dejé de creer en él, Juan Juan Almeida
Hace treinta años hablé con Fidel Castro, Tania Quintero

Foto: Estudiantes colocan velas alrededor de una imagen de Fidel Castro en la Universidad de La Habana, durante una vigilia el sábado 26 de noviembre de 2016. Foto de Ramón Espinosa de AP tomada de El Nuevo Herald.